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Exit Tax: Un Impuesto a la migración financiera

03-07-2023

Exit tax

En un mundo cada vez más globalizado, la movilidad de las personas y las empresas se ha convertido en una realidad cotidiana. Sin embargo, esta movilidad puede tener implicaciones fiscales significativas. Uno de los conceptos más debatidos en este contexto es el llamado «Exit Tax» o impuesto de salida. En este artículo, profundizaremos en este impuesto, cómo funciona en España, y discutiremos los argumentos a favor y en contra de su aplicación.

¿Qué es el ‘Exit Tax’?

El ‘Exit Tax’, también conocido como impuesto de salida, es un gravamen impuesto por algunos países a las personas físicas o jurídicas que deciden cambiar su residencia fiscal o domicilio fuera de las fronteras nacionales. Este impuesto se calcula sobre la base del valor proyectado de los activos o las ganancias de capital que se obtendrían si se liquidaran todos los activos antes de la salida del país.

En el caso de España, este impuesto de salida fue implementado en 2014 mediante la Ley 26/2014 y está regulado en el Reglamento de IRPF. El principal objetivo de este impuesto es prevenir la evasión fiscal o la reducción de impuestos a través de cambios de domicilio fiscal.

¿Cómo se aplica el ‘Exit Tax’ en España?

La implementación del ‘Exit Tax’ puede diferir de un país a otro, basándose en las leyes fiscales específicas. En el contexto español, este impuesto se dirige a las personas que pierden su estatus de residente fiscal, es decir, aquellos que deciden cambiar su residencia a otro país y dejan de ser contribuyentes en España. Tales individuos están sujetos a impuestos sobre las ganancias latentes de las acciones que poseen en empresas y participaciones en fondos de inversión. Para la Agencia Tributaria española, dejar el país tiene la misma consecuencia fiscal que vender las acciones o participaciones en empresas.

Además, para estar sujeto al exit tax en España, se deben cumplir varios requisitos. Es necesario haber sido residente fiscal en España durante al menos 10 de los últimos 15 años. También, el valor de mercado total de todas las acciones o participaciones debe exceder los 4 millones de euros, o tener una participación de más del 25% en una empresa cuyo valor de mercado supere el millón de euros.

Sin embargo, en ciertos escenarios, es factible evitar el exit tax en España aun cumpliendo estos criterios. Por ejemplo, en el caso de traslados dentro de la Unión Europea (UE) o del Espacio Económico Europeo (EEE), siempre que haya un acuerdo de doble imposición e intercambio de información fiscal, es posible solicitar la suspensión del exit tax. Asimismo, los desplazamientos temporales por motivos laborales a un país que no se considere un paraíso fiscal, o si el país de destino ha firmado un acuerdo para evitar la doble imposición y existe una cláusula para el intercambio de información, están exentos de este impuesto.

Para determinar la cantidad del impuesto, se hace referencia al valor de mercado de las acciones o participaciones y su valor de compra. En el caso de valores cotizados o participaciones, se toma como referencia el valor bursátil o su valor liquidativo en el caso de los fondos de inversión. Para acciones no cotizadas, el valor de mercado será el mayor de los siguientes: el patrimonio neto correspondiente al valor resultante del balance del último ejercicio, o el que resulte de capitalizar al 20% el promedio de los resultados de los tres ejercicios fiscales cerrados previos a la fecha del devengo del impuesto

Argumentos a favor y en contra del «Exit Tax»

El «Exit Tax» es un tema de debate en muchos países. Aquí hay algunos argumentos a favor y en contra de su aplicación:

A favor:

  • Previene la evasión fiscal: El «Exit Tax» puede ser una herramienta eficaz para evitar la evasión fiscal. Al cobrar impuestos sobre las ganancias de capital no realizadas en el momento de la emigración, los países pueden asegurarse de que los individuos y las empresas no se trasladen a jurisdicciones de baja fiscalidad simplemente para evitar pagar impuestos.
  • Igualdad fiscal: El «Exit Tax» también puede ser visto como una cuestión de igualdad fiscal. Si un individuo o una empresa ha acumulado riqueza en un país debido a sus infraestructuras, educación, seguridad, etc., podría argumentarse que tienen la obligación moral de contribuir a mantener esos servicios, incluso si deciden mudarse a otro lugar.

En contra:

  • Limita la movilidad: Los críticos argumentan que el «Exit Tax» puede limitar la movilidad de las personas y las empresas. Esta falta de movilidad puede ser especialmente perjudicial en un mundo cada vez más globalizado, donde la capacidad de moverse libremente es a menudo una necesidad para el crecimiento y la innovación.
  • Doble imposición: Otro argumento en contra del «Exit Tax» es que puede dar lugar a la doble imposición. Si el país de origen y el país de destino imponen impuestos sobre las mismas ganancias de capital, esto puede dar lugar a una carga fiscal desproporcionada.

Conclusión

En última instancia, si el «Exit Tax» es una buena o mala política es una cuestión de opinión y dependerá en gran medida de los detalles específicos de cómo se implemente la política. Sin embargo, a medida que la movilidad global continúa aumentando, es probable que el debate sobre el «Exit Tax» y otros temas relacionados con la fiscalidad de la emigración continúe.

Categorías : Andorra Impuestos

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